Editorial

El 2015 se escapó entre la plaza de empoderados, un presidente de menos de 24 horas y la incertidumbre sobre el destino del bastón presidencial. Mientras que el 2016 irrumpió con baile en el balcón, una serie de despidos masivos, de represiones y una película de prófugos. Se fue el kirchnerismo (en medio de una interna no resuelta), e hizo ingreso el macrismo. Luego de doce años en el Gobierno Nacional el Frente Para la Victoria – PJ se despidió con una derrota electoral deshonrosa y humillante para cualquier peronista (si tenemos en cuenta el triunfo de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires, EL distrito), esgrimida por Cambiemos (PRO-UCR-CC), otro frente de partidos electorales.

Son muchos los análisis que circulan en la prensa y en las redes sociales, y varios los aspectos que estudian cada uno. Destacamos de todos ellos un punto de encuentro: el “cambio” que se nos vino encima excede una simple alternancia en el gobierno entre dos partidos; es el fin de una etapa y comienza lo que algunos arriesgan a bautizar como la restauración neoconservadora o el gobierno de la CEOcracia. Un antes y un después se lee y escucha. Las primeras medias del gobierno dan cuenta de ello: despidos, persecución política, criminalización de la protesta social y represión.

Este primer número esta marcado esta coyuntura, por el triunfo de la derecha en el campo electoral y discursivo. Momentos como estos, de reorganización y de luchas de resistencia frente a un gobierno que avanza sobre los derechos y la economía del pueblo, obligan a emprender discusiones sobre balances, perspectivas y nuevas caracterizaciones. Y si hay una clave posible entre otras para leer y debatir este número es la la necesidad y la posibilidad de autonomía. Una idea que puede sonar muy amplia, a veces vaga, a veces sobreexplotada hasta vaciarla de contenido, muchas veces académica, otras más panfletaria. Pero que también es concreto, es política de los de abajo, de sus herramientas, de sus sueños, de sus cuerpos, de sus identidades, de su trabajo y de sus deseos. La constitución de un sujeto autónomo de sus condiciones materiales de vida; de subjetividades criticas frente a las políticas estatales y del mercado.

La autonomía puede hallarse en diversos lados: en la producción de bienes y servicios de las empresas recuperadas, en la comunicación y los medios alternativos, comunitarios y populares, en nuestros cuerpos y en las diversidad de identidades de género frente a la normatividad sexual y la dominación machista y patriarcal. Se hace presente en los distintos espacios y en las vivencias que transitamos a diario.

Pero ampliar cada vez más los limites y conseguir mayores grados de autonomía puede implicar una serie de dificultades y tensiones. Las luchas por reconocimiento de derechos y demandas implica la sanción de nuevas leyes, las reforma de las actuales y emprender negociaciones  con los distintos niveles de gobierno. Ejemplos como la ley de medios, la reforma de la ley de quiebras, son solo algunos. Manifiestan en cierto grado las tensiones complejas entre autonomía que emerge con fuerza de abajo y el estado, entre la autogestión de la economía y el orden que impone el libre mercado.

Muchas veces los movimientos sociales consiguen tras arduas peleas materializar sus demandas y que sean reconocidos nuevos sujetos y sus derechos. Y más importante aún, permiten continuar luchando y abriendo, poco a poco, pequeños resquicios de autonomía, trincheras que pueden ir creciendo o no. Son caminos diversos que confluyen, muchas veces sin darnos cuenta, en una alternativa política, social y cultural de los de abajo, que se construye con idas y vueltas, con sus errores y sus aciertos. Un pasó más en una resistencia que se ejerce para sobrevivir y soñar.

Y esperamos que esta publicación pueda ser un pequeño espacio que sume más autonomía, en el campo de las ideas y en la disputa política y cultural. Una manifestación más entre otras experiencias, luchas y colectivos. Esperamos aportar a tal debate y al espacio que se generé del mismo.

Porque visibilizar los debates es el mejor camino para darlos. De cara al restpo del campo popular, de los colectivos y espacios afines, con otras corrientes políticas. La constitución de un espacio de discución es una condición necesaria para la existencia de cualquier proyecto político. Para nosotros resulta importante el aporte que se pueda hacer desde estas paginas a ese espacio y sus sostenimiento; a la vez que se convierte en requisito para seguir escribiendo.

El 2015 se despidió y entre los pendientes aparece está publicación: Julio 19. Julio por caliente, por esa España revolucionaria que dio vuelta de pies a cabeza al siglo XX y que sin embargo esta todavía oculta. Julio Caliente también por esa otra revolución que sucede ahora en Kurdistán y que esta dando vuelta, también de pies a cabezas, muchas formas de pensar y concebir este mundo. Otros julios fueron, son y serán, como las revoluciones nicaragüense y cubana. Muchos julios revolucionarios, pero no para imitarlos por que el nuestro es un julio de invierno. Sino para inspirarnos, para que nos ayuden a pensarnos, para rescatar no solo la forma de esas revoluciones sino la idea de ir más allá, de hacer otra cosa. Así aparece sin permiso, sin tiempo, con más dudas que certezas. Se desarrolló en la cercanía de un mate, en un bar y a la distancia de Internet. Así se fue trabajando con esfuerzo, con escollos y con ganas. Lo que era un decir al pasar, allá en la lejanía de los sueños, ahora es una realidad que queremos compartir.

Agradecemos a los compañeros y a la compañera por haber dicho sí cuando les consultamos para escribir en la revista, su paciencia y su empeño.

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